Miércoles, 25 de marzo de 2026 Edición Digital

Comunas y Poder Popular en Venezuela: El Modelo del Socialismo Comunal

Comunas y Poder Popular en Venezuela: El Modelo del Socialismo Comunal

Las comunas en Venezuela representan la base del proyecto de Estado comunal impulsado por el chavismo desde 2006: una estructura de autogobierno local que, según sus promotores, transfiere el poder directamente al pueblo, y según sus críticos, crea un aparato paralelo al Estado constitucional para consolidar el control político del partido gobernante. A más de dos décadas del inicio de la revolución bolivariana, el poder popular sigue siendo uno de los ejes más debatidos —y menos comprendidos— del modelo político venezolano.

Qué son las comunas y cómo funcionan

Una comuna venezolana es una entidad sociopolítica conformada por la agrupación de varios consejos comunales dentro de un ámbito territorial definido. Su propósito declarado: ejercer el autogobierno mediante la democracia directa y participativa, gestionando proyectos productivos, servicios y decisiones que afectan a la comunidad.

El marco legal que sustenta este modelo se consolidó entre 2006 y 2010. La Ley de los Consejos Comunales, aprobada en abril de 2006, creó las unidades base del poder popular. Luego, en diciembre de 2010, la Asamblea Nacional —entonces con mayoría oficialista— aprobó un paquete de cinco leyes orgánicas: la Ley Orgánica de las Comunas, la Ley Orgánica del Poder Popular, la Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal, la Ley Orgánica de Contraloría Social y la Ley Orgánica de Planificación Pública y Popular.

La estructura funciona en niveles ascendentes:

  • Consejos comunales: la célula básica, compuesta por entre 150 y 400 familias en zonas urbanas, o 20 familias en áreas rurales.
  • Comunas: agrupan varios consejos comunales con un parlamento comunal y un banco comunal propio.
  • Ciudades comunales: federaciones de comunas que aspirarían a sustituir la estructura municipal tradicional.
  • Estado comunal: el objetivo final del modelo, donde estas instancias reemplazarían progresivamente al Estado liberal representativo.

Cada comuna cuenta con un parlamento comunal (integrado por voceros de los consejos comunales), un consejo ejecutivo, un banco comunal y comités de trabajo en áreas como salud, educación, vivienda, producción y seguridad. Las decisiones se toman, en teoría, por asambleas de ciudadanos.

El origen: la visión de Chávez sobre el socialismo comunal

Hugo Chávez Frías introdujo las comunas como pieza central de lo que llamó el socialismo del siglo XXI. Tras ganar el referéndum revocatorio de agosto de 2004 y consolidar su posición política, Chávez aceleró la radicalización del proyecto bolivariano. Los consejos comunales nacieron como alternativa a las juntas parroquiales y asociaciones de vecinos, instituciones que el chavismo consideraba viciadas por la democracia representativa tradicional.

El impulso se intensificó tras la victoria electoral de diciembre de 2006, cuando Chávez fue reelecto con aproximadamente el 63% de los votos. En su discurso de toma de posesión en enero de 2007, anunció los cinco motores constituyentes, entre ellos la "explosión del poder comunal". La idea era construir desde abajo un nuevo tipo de Estado que eventualmente sustituyera la democracia representativa por la democracia directa.

El socialismo comunal encontró su sustento ideológico en una mezcla de marxismo heterodoxo, experiencias de autogestión y el pensamiento de István Mészáros, filósofo húngaro cuya obra Más allá del capital influyó notablemente en Chávez. La premisa central: el Estado burgués debía ser gradualmente reemplazado por formas de autogobierno popular que eliminaran la mediación de los partidos políticos y la burocracia estatal.

El debate constitucional

La oposición venezolana ha señalado reiteradamente que las comunas carecen de base en la Constitución de 1999, aprobada bajo el propio gobierno de Chávez. El texto constitucional establece una estructura territorial basada en estados, municipios y parroquias, y reconoce la democracia participativa pero dentro del marco representativo. La Constitución no menciona las comunas ni el Estado comunal.

Este argumento cobró fuerza cuando la reforma constitucional propuesta por Chávez en diciembre de 2007 —que sí incluía las comunas y el poder popular como estructura del Estado— fue rechazada en referéndum. Fue la única derrota electoral de Chávez. Sin embargo, el gobierno avanzó con la legislación comunal por vía ordinaria entre 2009 y 2010, lo que sus críticos califican como una implementación por decreto de lo que el pueblo rechazó en las urnas.

Las comunas bajo Maduro: entre la expansión y la crisis

Nicolás Maduro Moros, quien asumió la presidencia tras la muerte de Chávez en marzo de 2013 y ganó las elecciones de abril de 2013 por un margen estrecho frente a Henrique Capriles, heredó el proyecto comunal y lo ha mantenido como bandera discursiva. El Ministerio del Poder Popular para las Comunas y Movimientos Sociales ha seguido registrando nuevas comunas, aunque las cifras oficiales son difíciles de verificar de forma independiente.

Según datos del gobierno venezolano, para 2024 existían más de 3.600 comunas registradas en todo el país. Organizaciones independientes cuestionan estas cifras y señalan que muchas de esas comunas existen solo en el registro oficial, sin actividad real ni capacidad operativa. La crisis económica que golpea a Venezuela desde 2014 —con hiperinflación, escasez de bienes básicos y deterioro de los servicios públicos— ha mermado severamente la capacidad productiva de las comunas.

En 2019, Maduro lanzó el llamado Plan de la Patria 2019-2025, que reafirmaba la construcción del Estado comunal como objetivo estratégico. El plan contemplaba la creación de ciudades comunales y la transferencia progresiva de competencias desde alcaldías y gobernaciones hacia las estructuras comunales. En la práctica, esta transferencia ha sido selectiva y condicionada a la lealtad política.

Casos emblemáticos

Algunas comunas han logrado resultados tangibles. La Comuna El Maizal, en el estado Lara, se convirtió en un referente del movimiento comunal con producción agrícola significativa y cierto grado de autogobierno real. Su líder, Ángel Prado, ganó la alcaldía de Simón Planas en las elecciones municipales de 2017, aunque su candidatura fue inicialmente obstaculizada por el propio PSUV, lo que evidenció las tensiones entre el poder comunal y el aparato partidista.

Otras comunas referenciadas por el gobierno incluyen Che Guevara en Mérida y Ataroa en Lara, que han desarrollado proyectos de producción agrícola, textil y de vivienda. Sin embargo, analistas como Margarita López Maya, historiadora y politóloga venezolana, han documentado que la mayoría de las comunas dependen fuertemente de transferencias del gobierno central, lo que contradice el principio de autogestión que las fundamenta.

El modelo del poder popular enfrenta cuestionamientos desde múltiples frentes. La oposición venezolana, organizaciones de derechos humanos y analistas internacionales han planteado objeciones de fondo.

Aspecto Visión oficialista Visión crítica
Legitimidad Expresión de democracia directa y protagónica Sin base constitucional; rechazada en referéndum de 2007
Autonomía Autogobierno del pueblo organizado Dependencia del ejecutivo nacional y del PSUV
Relación con municipios Superación del modelo liberal representativo Vaciamiento de alcaldías opositoras, estructura paralela
Financiamiento Transferencias directas sin intermediarios Discrecional y condicionado a lealtad política
Producción Economía social y solidaria Resultados limitados, baja productividad generalizada

Organizaciones como Provea y la ACNUDH (Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos) han señalado que el sistema comunal se utiliza como mecanismo de distribución selectiva de beneficios sociales —viviendas, alimentos subsidiados a través de los CLAP, bonos—, lo que genera una dinámica clientelar. Quienes no participan en las estructuras comunales o se identifican con la oposición pueden quedar excluidos de estos programas.

Desde la perspectiva económica, el socialismo comunal tampoco ha demostrado ser una alternativa viable al modelo rentista petrolero que sostiene —y limita— la economía venezolana. La producción de PDVSA cayó de aproximadamente 3,2 millones de barriles diarios en 1998 a menos de 900.000 barriles diarios según estimaciones de la OPEP para 2024, y las comunas no han logrado generar una base productiva alternativa significativa. Para entender cómo el precio del petróleo ha moldeado la economía venezolana, conviene revisar la trayectoria de las últimas décadas.

Según el Ministerio del Poder Popular para las Comunas, el objetivo del Estado comunal es que las comunidades ejerzan directamente la gestión de políticas públicas, producción económica y contraloría social, superando la democracia representativa mediante la democracia directa y participativa.

El estado comunal en 2026: realidad y perspectiva

A marzo de 2026, tras las disputadas elecciones presidenciales de julio de 2024 —en las que la oposición denunció fraude y la comunidad internacional se dividió sobre el reconocimiento de los resultados—, el proyecto comunal permanece en un limbo entre la retórica oficial y la realidad territorial. Maduro continúa en el poder y ha reiterado su compromiso con la construcción del Estado comunal, pero los recursos para financiarlo son cada vez más escasos.

La diáspora venezolana, que supera los 7,7 millones de personas según estimaciones de ACNUR y la OIM, representa otro desafío para el modelo comunal: la base poblacional de muchas comunidades se ha reducido drásticamente por la emigración. Municipios enteros en estados como Zulia, Táchira y Bolívar han perdido una proporción significativa de su población, lo que dificulta sostener cualquier estructura de participación local.

Las sanciones internacionales, impuestas principalmente por Estados Unidos y la Unión Europea en distintas fases desde 2017, han restringido los ingresos petroleros del gobierno y, por extensión, los fondos disponibles para las comunas. Aunque algunas sanciones se flexibilizaron temporalmente entre 2022 y 2024 en el contexto de negociaciones políticas, la situación económica del país sigue siendo precaria.

La dolarización de facto de la economía, con el bolívar relegado a un papel marginal en las transacciones cotidianas, plantea interrogantes sobre cómo operan los bancos comunales en un entorno donde la moneda nacional carece de estabilidad.

¿Modelo exportable o caso aislado?

El socialismo comunal venezolano ha despertado interés en sectores de la izquierda latinoamericana y europea, que ven en las comunas un experimento de democracia radical. Académicos y activistas de países como España, Bolivia y Argentina han visitado comunas venezolanas y publicado estudios favorables. Simultáneamente, gobiernos y think tanks de centro y derecha lo citan como ejemplo de los riesgos del populismo autoritario que utiliza la participación popular como fachada para la concentración del poder.

La experiencia venezolana sugiere que las comunas pueden funcionar como espacios de organización local genuina cuando cuentan con liderazgos autónomos, recursos propios y capital social acumulado. Pero el modelo se debilita cuando depende exclusivamente de transferencias del gobierno central, se subordina a directrices partidistas y opera al margen del marco constitucional.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas comunas hay en Venezuela?

El gobierno venezolano ha reportado más de 3.600 comunas registradas, aunque organizaciones independientes advierten que una proporción significativa existe solo en el registro oficial sin actividad real. No existe una auditoría independiente que permita confirmar cuántas comunas funcionan de manera efectiva.

¿Las comunas están en la Constitución de Venezuela?

No. La Constitución de 1999 no menciona las comunas ni el Estado comunal. El marco legal comunal se basa en leyes orgánicas aprobadas por la Asamblea Nacional en 2010. La reforma constitucional de 2007 que sí las incluía fue rechazada en referéndum popular.

¿Qué diferencia hay entre un consejo comunal y una comuna?

El consejo comunal es la unidad base, compuesto por familias de una comunidad específica (entre 150 y 400 en zonas urbanas). La comuna agrupa varios consejos comunales en un territorio más amplio, con un parlamento comunal, banco comunal y capacidad de gestión de proyectos productivos y servicios.

El siguiente paso

El futuro del poder popular en Venezuela depende de una pregunta que el chavismo no ha respondido en más de dos décadas: ¿pueden las comunas funcionar como instituciones autónomas de autogobierno o están condenadas a ser apéndices del partido en el poder? La respuesta no vendrá de los discursos oficiales ni de las leyes orgánicas, sino de lo que ocurra en el terreno, en comunidades como El Maizal o Ataroa, donde vecinos intentan gestionar su vida cotidiana con o sin el respaldo del Estado.

Mientras tanto, con una economía que no termina de recuperarse y millones de venezolanos fuera del país, el modelo del Estado comunal enfrenta su prueba más dura: demostrar que puede existir más allá de la retórica y los registros oficiales.

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