CITGO Venezuela es la filial estadounidense de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y, desde hace años, el activo más valioso del Estado venezolano fuera de sus fronteras. Con tres refinerías, una red de más de 4.000 estaciones de servicio y una capacidad de procesamiento cercana a los 750.000 barriles diarios, esta empresa se ha convertido en el centro de una batalla legal, política y geopolítica que no tiene comparación reciente. La disputa por CITGO PDVSA Estados Unidos enfrenta al gobierno de Nicolás Maduro Moros, a la oposición venezolana, a acreedores internacionales y a la política exterior de Washington en un laberinto donde el petróleo, la deuda y la soberanía se cruzan.
Qué es CITGO y por qué importa tanto
CITGO Petroleum Corporation tiene su sede en Houston, Texas. Opera refinerías en Lake Charles (Luisiana), Lemont (Illinois) y Corpus Christi (Texas). Su propiedad pertenece a PDV Holding, Inc., que a su vez es subsidiaria al cien por cien de PDVSA, la petrolera estatal venezolana.
La empresa genera miles de millones de dólares en ingresos anuales y emplea a miles de trabajadores estadounidenses. Para Venezuela, representa su activo internacional más significativo: una fuente potencial de divisas, un símbolo de la presencia del país en el mercado energético global y, al mismo tiempo, una pieza de negociación geopolítica.
Pero CITGO Venezuela no opera con normalidad desde hace años. Las sanciones impuestas por Estados Unidos a PDVSA, la crisis política interna y una maraña de demandas judiciales han paralizado cualquier intento de gestión ordinaria. La empresa funciona, refina crudo y vende combustible, pero su futuro como propiedad venezolana permanece en el aire.
El origen del conflicto: bonos PDVSA 2020 y las sanciones
El nudo central de la disputa CITGO bonos se remonta a octubre de 2016. En ese momento, PDVSA emitió bonos por aproximadamente 913 millones de dólares —parte de una operación de canje de deuda más amplia— con vencimiento en 2020. La garantía: el 50,1% de las acciones de CITGO a través de PDV Holding.
Fue una operación financiera polémica desde el inicio. La Asamblea Nacional, controlada entonces por la oposición, la declaró ilegal por no contar con autorización parlamentaria, tal como exige la Constitución venezolana.
Los bonos vencieron y PDVSA no pagó. Los tenedores de deuda activaron sus derechos sobre la garantía colateral.
Pero las sanciones estadounidenses, endurecidas en enero de 2019 bajo la administración de Donald Trump, impedían cualquier transacción con activos de PDVSA. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) emitió licencias que protegían temporalmente a CITGO de ejecuciones judiciales.
CITGO representa, según estimaciones del sector, un valor de entre 8.000 y 13.000 millones de dólares, lo que la convierte en la joya de la corona de PDVSA y en el blanco de al menos una veintena de acreedores internacionales.
Esta protección creó un limbo jurídico. Los acreedores no podían cobrar. El gobierno de Maduro no podía operar la empresa.
La oposición, reconocida por Washington como autoridad legítima tras la proclamación de Juan Guaidó como presidente interino en enero de 2019, designó una junta directiva ad hoc para PDVSA y CITGO con el objetivo de preservar los activos.
Los acreedores: una fila larga y costosa
El problema de CITGO PDVSA Estados Unidos va mucho más allá de los bonos 2020. Una serie de laudos arbitrales internacionales y sentencias judiciales ha generado una cola de acreedores que reclaman compensaciones millonarias, muchas de ellas ejecutables contra activos de PDVSA en suelo estadounidense.
Los principales reclamantes
| Acreedor | Origen de la reclamación | Monto aproximado |
|---|---|---|
| Tenedores bonos PDVSA 2020 | Impago de bonos con garantía accionarial de CITGO | 913 millones USD (más intereses) |
| Crystallex International | Laudo CIADI por expropiación de mina Las Cristinas | Aproximadamente 1.400 millones USD |
| ConocoPhillips | Laudo ICC por nacionalización de proyectos petroleros | Aproximadamente 8.500 millones USD |
| OI European Group | Laudo CIADI por expropiación | Aproximadamente 500 millones USD |
| Koch Industries (Flue-Cured Tobacco) | Diversos reclamos comerciales | Variable |
Las reclamaciones totales superan, según estimaciones de analistas del sector, los 20.000 millones de dólares. Un monto que excede con creces el valor de CITGO, lo que plantea un escenario donde incluso una subasta completa no alcanzaría para satisfacer a todos los demandantes.
El proceso judicial en Delaware
El juez Leonard Stark, del Tribunal de Distrito de Delaware, ha supervisado los procedimientos relacionados con la posible venta de las acciones de PDVSA en CITGO. En 2023, designó a Robert Pincus como special master para evaluar opciones de liquidación. La posibilidad de una subasta judicial ha estado sobre la mesa, aunque los plazos se han extendido repetidamente.
El gobierno de Maduro ha intentado participar en estos procesos, argumentando que CITGO es propiedad soberana. La junta ad hoc de PDVSA, nombrada por la oposición con respaldo de Washington, ha buscado bloquear la venta alegando que los bonos 2020 fueron emitidos ilegalmente. Tres partes, tres posiciones, un solo activo. La incertidumbre política sobre el futuro institucional de Venezuela complica aún más cualquier resolución.
CITGO como instrumento geopolítico
La historia de CITGO Venezuela no se entiende sin el contexto de las relaciones entre Caracas y Washington durante las últimas dos décadas. Hugo Chávez Frías utilizó CITGO como herramienta de diplomacia petrolera: el programa de calefacción subsidiada para familias de bajos ingresos en Estados Unidos, lanzado en 2005, fue un golpe mediático que irritó a la Casa Blanca y generó simpatías en comunidades vulnerables del noreste estadounidense.
Con la llegada de Maduro al poder en abril de 2013 y el posterior deterioro de las relaciones bilaterales, CITGO pasó de ser un instrumento de soft power a convertirse en un rehén geopolítico. Las sanciones sectoriales de 2017 y el paquete más agresivo de enero de 2019 congelaron efectivamente la capacidad de Caracas para beneficiarse de su filial.
Washington usó la protección de CITGO como incentivo para la oposición y como presión contra Maduro. La empresa quedó atrapada entre las aspiraciones democráticas de una parte del país, los intereses financieros de los acreedores y las maniobras de un gobierno que, pese a la presión, ha mantenido el control del territorio y las instituciones en Venezuela.
El factor sanciones: protección y amenaza
Las licencias de OFAC han sido el escudo de CITGO frente a la ejecución de laudos. Esa protección es temporal y está sujeta a decisiones políticas.
Cada renovación de licencia se negocia en un contexto donde las prioridades de Washington pueden cambiar. La administración de Joe Biden relajó parcialmente las sanciones en octubre de 2023 tras los Acuerdos de Barbados, pero las reimposiciones posteriores —al considerar que Caracas no cumplió los compromisos electorales— devolvieron la situación a una dinámica de presión.
El regreso de Trump a la presidencia en enero de 2025 añadió una nueva capa de incertidumbre. Su política hacia Venezuela ha oscilado históricamente entre la presión máxima y el pragmatismo energético.
Para los acreedores, un cambio en la política de licencias podría abrir la puerta a la ejecución de sus reclamos sobre la disputa CITGO bonos. Para Venezuela, podría significar la pérdida definitiva de su activo estratégico.
Las complejas relaciones financieras de Venezuela con potencias como China, que también mantiene deudas billonarias con Caracas, añaden otra dimensión al tablero. Pekín observa con atención cualquier precedente sobre la liquidación de activos soberanos venezolanos.
La gestión interna: dos juntas, un vacío
Desde 2019, CITGO ha operado bajo la dirección de ejecutivos nombrados por la oposición venezolana con el visto bueno de Washington. Esta junta ha mantenido las operaciones, pagado impuestos y cumplido con regulaciones estadounidenses. Pero su legitimidad depende de un reconocimiento diplomático que se ha erosionado.
El mandato de Guaidó como presidente interino perdió respaldo internacional progresivamente. En diciembre de 2022, la Asamblea Nacional electa en 2015 votó disolver el gobierno interino, aunque mantuvo la junta ad hoc de PDVSA para proteger activos en el exterior. Esta decisión creó una estructura legal frágil: una junta que representa a una entidad política que formalmente ya no existe como gobierno.
Maduro, por su parte, ha nombrado sus propios directivos para PDVSA, pero carece de acceso efectivo a CITGO por las sanciones. El resultado es una empresa que genera beneficios operativos pero cuyos dividendos no llegan a ningún gobierno venezolano. Los fondos quedan congelados o se reinvierten en operaciones.
- 2016: PDVSA emite bonos por 913 millones de dólares garantizados con acciones de CITGO
- Enero 2019: Guaidó se proclama presidente interino; EE.UU. impone sanciones a PDVSA y protege CITGO
- 2019-2020: La oposición designa junta directiva de CITGO y PDVSA ad hoc
- 2020: Bonos PDVSA 2020 vencen sin pago; acreedores inician acciones legales
- 2023: Tribunal de Delaware designa special master para evaluar subasta de acciones
- Octubre 2023: Acuerdos de Barbados; alivio parcial de sanciones
- 2024: Elecciones presidenciales disputadas en Venezuela; Maduro proclamado ganador en medio de denuncias de fraude
- Enero 2025: Nuevo mandato de Trump; incertidumbre sobre política de sanciones
- Marzo 2026: Proceso judicial y disputa CITGO bonos continúan sin resolución definitiva
Preguntas frecuentes
Quién es el dueño actual de CITGO?
Legalmente, CITGO pertenece a PDV Holding, subsidiaria de PDVSA, la petrolera estatal venezolana. Sin embargo, su gestión operativa está en manos de directivos nombrados por la oposición venezolana con respaldo de Estados Unidos. El gobierno de Maduro reclama la propiedad pero no tiene acceso efectivo debido a las sanciones. Los tribunales de Delaware evalúan si las acciones pueden ser subastadas para pagar a acreedores.
Qué pasa con los bonos PDVSA 2020 garantizados con CITGO?
Los bonos, emitidos en 2016 por aproximadamente 913 millones de dólares, usaron como garantía el 50,1% de las acciones de CITGO. PDVSA no pagó al vencimiento en 2020. Los tenedores de estos bonos son uno de los grupos de acreedores que reclaman la ejecución de la garantía, pero las licencias de OFAC han impedido hasta ahora la transacción. La oposición sostiene que la emisión fue inconstitucional al no contar con aprobación parlamentaria.
Puede CITGO ser vendida o subastada?
Técnicamente, un tribunal estadounidense podría ordenar la subasta de las acciones de PDVSA en CITGO para satisfacer a los acreedores. El proceso está en curso en el Tribunal de Distrito de Delaware. Sin embargo, cualquier venta requiere que OFAC autorice la transacción, lo que depende de la política de sanciones del gobierno estadounidense. El resultado afectaría no solo a los acreedores sino también a miles de empleados y al suministro de combustible en varias regiones de EE.UU.
El siguiente paso
El destino de CITGO Venezuela se decidirá, con toda probabilidad, en un tribunal de Delaware y en los despachos de Washington antes que en Caracas. Si la administración Trump modifica la política de licencias y permite la ejecución de los reclamos, la subasta de acciones podría materializarse. Eso abriría un precedente internacional sobre la liquidación de activos soberanos de un país en disputa política, con ramificaciones para otros Estados con empresas en el exterior.
Si, por el contrario, la protección se mantiene a la espera de un cambio político en Venezuela, CITGO seguirá operando en un limbo: generando valor económico que no llega ni al pueblo venezolano ni a los acreedores que reclaman compensaciones legítimas. La empresa, nacida como extensión del poder petrolero venezolano, podría terminar como la pieza más cara de un tablero donde nadie controla todas las fichas.
Para los más de 7 millones de venezolanos en la diáspora y para quienes permanecen en el país enfrentando la crisis humanitaria, el caso CITGO PDVSA Estados Unidos es un recordatorio de cómo la riqueza petrolera, mal gestionada y atrapada en disputas políticas, termina beneficiando a abogados y fondos de inversión antes que a ciudadanos.
Este artículo tiene carácter informativo y periodístico. Los datos presentados se basan en fuentes públicas verificables.





